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ARTÍCULOS IMM

Estrés Crónico y problemas ginecológicos

18 de Junio del 2014

Cuando nos enfrentamos a una situación que el cuerpo considera amenazante, existen cambios mediados por hormonas y sustancias de respuesta aguda que favorecen la capacidad de escape o enfrentamiento a ese momento.


En casos agudos esta respuesta es necesaria y por miles de años nos ha defendido de las agresiones inesperadas. No obstante, con los cambios en el estilo de vida ahora es posible tener eventos que consideramos estresantes a nivel físico y/o emocional de modo crónico.


Se han visto dos etapas de respuesta al estrés crónico. Al comienzo existe una producción sostenida y elevada de hormonas y sustancias del estrés que con el paso de los años se pueden agotar y pasar a un estado de insuficiencia.


En ambos casos, el desempeño o funcionalidad de los tejidos, órganos y sistemas se compromete. Algunos órganos más que otros, como en el caso del área ginecológica, muy susceptible a los disbalances hormonales condicionados por el estrés crónico.


En estos casos las modificaciones generales incluyen menos horas de sueño y mayor estado de alerta con sobre respuestas tipo irritabilidad.


La actividad del ovario es mayor durante la noche al momento de estar dormido. Si se altera este patrón puede condicionar alteraciones en la ovulación y con ello alteraciones en el patrón de menstruación y demoras en la fertilidad.


Si se alteran crónicamente las sustancias de respuesta al estrés y se alteran los ciclos de sueño-vigilia nuestros tejidos generan una resistencia a la actividad de la insulina obligando al páncreas a mayor producción.


La insulina alta condiciona que el ovario fabrique más andrógenos que estrógeno y este es el otro mecanismo por el cual falla la ovulación, alterando el patrón de menstruación y dificultado la fertilidad.


Es más, el estrés crónico desestabiliza nuestra respuesta inmune con lo que el riesgo de desarrollar infecciones vaginales recurrentes es mayor. La actividad del PVH es mayor por un sistema de defensa facilitador y así el riesgo de cambios premalignos en el cuello uterino también.


Una sobre exposición a factores de crecimiento insulino símiles y un sistema de defensa menos activo pueden promover con el tiempo mayor riesgo de aparición de tumoraciones en las mamas.


Cuando el estrés es muy prolongado puede condicionar menor actividad de los músculos y disminución en su volumen con lo que el dolor pélvico crónico o los dolores menstruales se pueden intensificar.


Si bien la respuesta al estrés es muy individual, algunas molestias empeoran o aparecen como consecuencia de un entorno o conducta crónicamente estresante.


Mantener el sueño adecuado en cantidad y calidad, una actitud positiva en la vida (ver el vaso medio lleno) y adecuado soporte social (familia y amigos), pueden ayudarnos a enfrentar mejor el estrés crónico y sus consecuencias.