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Dolor pélvico crónico de causa muscular: ¿Cuándo sospecharlo?

24 de Junio del 2014

El dolor pélvico crónico es un síntoma limitante y que puede afectar mucho la calidad de vida, sobre todo cuando se ha seguidos varios enfoques de tratamiento y el dolor recurre o persiste.


Comúnmente dicho dolor se atribuye a una infección pélvica o a alguna tumoración que afecte el útero o los ovarios. Pero muchas veces a pesar del tratamiento antibiótico o el manejo con anticonceptivos o cirugía para las tumoraciones, el dolor persiste o recurre de tiempo en tiempo.


Cuando ocurre esto, el problema es que el dolor se origina en los músculos de la pelvis y hay ciertos aspectos que podrían ayudarme a sospechar que es así.


Lo primero es el comportamiento del dolor durante el día. Cuando es muscular, tiende a empeorar durante el día o su intensidad es mayor en los días de mucha actividad física como estar mucho tiempo parada o caminar más de lo usual. Es durante el día cuando es más probable que los grupos musculares se utilicen.


De otro lado tiende a ser un dolor que cede durante la noche, es decir con el reposo y deja dormir. Si fuera una infección o una tumoración, como ambos eventos están las 24 horas, el dolor no podría ceder con el reposo ni dejaría dormir.


Lo segundo es que es muy probable que otros grupos musculares duelan, además de la zona pélvica, es posible lumbalgia crónica o dolor crónico en la nuca. O que haya un mal funcionamiento de grupos musculares de las vísceras como estreñimiento u otras molestias como adormecimiento fácil, mayor propensión a calambres o dolores en los ligamentos de la muñeca o del talón.


Pero ¿qué ocasiona que los músculos de la pelvis se contracturen y duelan con la actividad usual? Lo que pasa es que los músculos para contraerse y relajarse necesitan consumir la energía de los alimentos de modo óptimo, sobre todo la glucosa y para ello debemos tener en concentraciones normales elementos que faciliten dicho proceso, ciertos minerales, vitaminas y hormonas del metabolismo, cuando están en insuficiencia de modo crónico, generan condiciones que perpetúan el dolor muscular crónico.


De hecho que el enfoque de manejo requiere un ajuste nutricional y además, controlar la actividad hormonal y suplementar las insuficiencias de modo adecuado. En la mayoría de casos que hemos optado por éste enfoque el dolor pélvico ha cedido de modo satisfactorio.


Si ya hicieron estudios que descartaron infección o una ecografía que descartó tumoraciones, o el dolor volvió a pesar de la cirugía para retirar tumoraciones, hay que pensar como causa de dicho dolor a una disfunción en la actividad de los músculos de la pelvis.


Mucho más si el dolor es episódico, de intensidad variable, que empeora con la actividad física y cede con el reposo.