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Infecciones vaginales recurrentes: ¿Más riesgo de cáncer de cuello uterino?

20 de Agosto del 2014

Las infecciones vaginales son un problema cada vez más común que afecta a la mujer a cualquier edad y la mayoría de veces, no ocurren como consecuencia de un descuido en la higiene o como consecuencia de un contagio sexual, si no que acontecen como autoinfecciones.


Cuando es una autoinfección el cuadro agudo se alivia con un ciclo de 7 días de óvulos o tabletas ya que la causa está asociada a los microorganismos que normalmente habitan el canal vaginal: cándida y/o vaginosis.


Si bien el óvulo disminuye la cantidad de microorganismos y con ello el síntoma que ocasiona (mayor flujo con cambios en el aspecto, prurito y/o mal olor) el tema es que sólo ataca la consecuencia más no la causa, la cual es principalmente una deficiencia del sistema de defensa.


Es por ello que en estos casos, donde se ha afectado la funcionalidad del sistema de defensa, la infección y sus síntomas recurren cada cierto tiempo.


El cuello uterino tiene como una de sus funciones impedir que los microorganismos que estén en el canal vaginal asciendan y contaminen la matriz del útero, donde crecen los bebés.


Por lo tanto, ante infecciones crónicas se concentran en el cuello células de defensa y sustancias inflamatorias cuya función es atacar a los microorganismos y crear un ambiente hostil para éstos.


No obstante, como se genera un ambiente inflamatorio crónico esto también impacta en las células sanas del cuello uterino tornándolas inflamatorias y más vulnerables a la proliferación del papiloma virus humano (PVH).


La inflamación crónica condiciona una división celular alterada y aparece un tejido joven más vulnerable a los cambios y proliferación del PVH denominada metaplasia. Si el PVH logra contaminar y dividirse en esta metaplasia puede virar su maduración no hacia una célula y tejido sano, si no a uno distorsionado con potencial de volverse maligno como es la displasia y así condicionar que con el tiempo se desarrolle un cáncer de cuello uterino.


Es así que las infecciones recurrentes pueden facilitar la aparición de un cáncer de cuello uterino.


Por ello, cuando aparecen cuadros recurrentes que vuelven a pesar del tratamiento con óvulos es mejor acudir a un especialista y acceder a una evaluación más minuciosa como la que aporta la colposcopía.


Valorar además si el problema radica en un sistema de defensa vulnerable secundario a mayor estrés, desordenes nutricionales y/o metabólicos para así no sólo controlar la recurrencia sino además disminuir el riesgo de lesiones agresivas en el cuello uterino.