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Colesterol y menopausia: ¿Por qué es más probable que se incremente?

27 de Agosto del 2014

El colesterol tiene dos fracciones, una LDL y otra HDL. El LDL es considerado el colesterol “malo” y el HDL el colesterol “bueno”.


Cuando el LDL se eleva por encima de los límites considerados normales y se mantiene así por años, incrementa el riesgo de infarto y derrames toda vez que tiende a obstruir las arterias y con ello a disminuir la oxigenación a los tejidos.


El HDL normalmente “limpia” o retira el colesterol LDL de las arterias disminuyendo el riesgo de obstrucción y con ello de complicaciones cardiovasculares.


Lo ideal es mantener el LDL por debajo de 100 unidades, mientras que el HDL es mejor tenerlo por encima de 50 unidades.


Con la menopausia el LDL tiende a subir considerablemente mientras que el HDL se mantiene sin modificarse. Se sabe que el estrógeno tiene un impacto en el metabolismo del colesterol y su ausencia podría contribuir a que el LDL se eleve.


Pero lo cierto es que la sola ausencia de estrógeno no basta para explicar esta elevación ya que muchas mujeres en etapa de menopausia no alteran su perfil lipídico.


Es importante que, ante una elevación de colesterol luego de la menopausia, antes de considerar como manejo dar terapia de reemplazo estrogénica, buscar otros factores que pueden contribuir a este incremento.


Con los años, no sólo el ovario va disminuyendo en su actividad, si no que otras glándulas que inciden directamente sobre el metabolismo también lo hacen. Ante un metabolismo disminuido, es posible que el aclaramiento o eliminación del colesterol disminuyan con lo cual eleva su concentración en sangre.


Cuando el metabolismo está disminuido otros síntomas como desgano, cansancio fácil, intestino lento y dolores musculares son posibles. Si hay estos síntomas asociados a LDL alto, lo ideal es buscar cómo anda la actividad hormonal que controla el metabolismo.


Si mi porcentaje de grasa se incrementó en el tiempo también es posible que disminuya mi HDL y suba mi LDL y esto se debe a desórdenes nutricionales y disminución en la actividad física, más que a una ausencia de estrógeno.


Los estudios que afirman que sólo la menopausia es el causante de que se eleve el colesterol podrían no haber tenido en cuenta otras variables que pueden influir en dicha elevación y se equivoquen en sugerir el tratamiento con terapias estrogénicas.


Lo prioritario es buscar otros factores nutricionales y metabólicos que pueden estar contribuyendo a este cambio para proponer el mejor enfoque de manejo que no sólo resuelva el dato del LDL alto en sangre si no que ayude a mejorar otros síntomas concurrentes y a disminuir de modo correcto los riesgos a futuro.