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ARTÍCULOS IMM

Anticonceptivos de uso prolongado: Indicaciones y contra indicaciones

29 de Octubre del 2014

La planificación familiar es algo necesario en la mujer moderna por razones completamente comprensibles en su desarrollo como persona.


Es por ello que hay actualmente una serie de alternativas en anticoncepción que se adaptan al perfil y necesidades de cada potencial usuaria de estos métodos.


Existe un grupo de usuarias que necesitan una anticoncepción que evite la posibilidad de embarazo durante años (3 a más) y en este caso los métodos más idóneos son aquellos que se insertan ya sea debajo de la piel o dentro del útero y permiten su uso prolongado.


En ambos casos, tanto los que se colocan debajo de la piel como los que se colocan dentro del útero, son dispositivos que, si bien se pueden retirar en cualquier momento, están diseñados para durar entre 3 a 5 años e inclusive, en el caso de la T de cobre clásica, hasta 13 años.


En este tipo de dispositivos existen dos grupos, uno con contenido hormonal que inhibe la ovulación y otro que actúa a nivel local ocasionando un ambiente hostil para el espermatozoide.


En el primer grupo, los de contenido hormonal los más conocidos son dispositivos de sólo  progestágeno. Los progestágenos son moléculas parecidas a la hormona que produce el ovario luego de la ovulación y por lo tanto al ser liberada en sangre “engaña” al cerebro que el ovario está ovulando y éste deja de estimular al ovario con lo que desaparece la ovulación durante el tiempo de uso del mismo.


El que se coloca debajo de la piel del antebrazo, usualmente se inserta en el brazo de menos uso, requiere una anestesia local para su inserción y una pequeña incisión para su retiro cuando acabe su efecto en 3 años. Es una sola barra del tamaño de un palo de fósforo que no interrumpe la rutina diaria de la usuaria.


El que dura cinco años por lo común se coloca en el útero, es una T de plástico que libera un progestágeno y la ventana de inhibición de la ovulación es hasta por 5 años.


Los dispositivos de uso prolongado de sólo progestágeno tienen como ventaja que, al no contener estrógenos en su composición, son menos propensos a generar dolor de cabeza o modificar el peso.


Con el tiempo la usuaria deja de menstruar completamente mientras los utilice. Esto para algunas es motivo de preocupación pero para otras es algo muy deseable y cómodo. Al inhibir el crecimiento del endometrio de modo permanente disminuyen el riesgo de cáncer de endometrio.


El riesgo de embarazo con estos métodos es de uno en mil así que son muy efectivos.


Como desventajas es que pueden ocasionar manchados irregulares por meses, empeorar un acné o favorecer la caída del cabello y en algunos casos aparecen quistes en los ovarios. Todos estos eventos son infrecuentes pero posibles.


El único dispositivo que no contiene hormona y es de uso prolongado es la T de cobre, con o sin recubierta de plata. Esta última su uso es hasta 5 años. Al no contener hormonas no se inhibe la ovulación y por ello disminuye su eficacia anticonceptiva: Es posible un embarazo por cada 100 usuarias.


Pero la ventaja es que al no contener hormonas no altera en nada el ciclo menstrual ni hay efectos en la piel ni en el estado de ánimo. Otra ventaja es que al tener un efecto inflamatorio suave activa al sistema de defensa y disminuye el riesgo de cáncer de cuello uterino.


Una de veinte usuarias ven un incremento en el sangrado menstrual. Bien colocado no ocasiona molestias. Una de mil usuarias puede tener rechazo a la T y en estos casos hay que retirar el dispositivo precozmente. Está contraindicado en mujeres que sufren de dolor pélvico crónico o han tenido antecedentes de infecciones pélvicas a repetición.


En suma, el mejor método anticonceptivo es aquel que no se usa, pero como la necesidad de planificación familiar es inherente a la mujer moderna, es necesario tener claro que la mayoría de ellos son seguros.


Lo ideal es que sean colocados luego de una evaluación minuciosa realizada por un especialista y luego de tener claro sus ventajas y desventajas, alcances y limitaciones en cada usuaria. Casi siempre son seguros y cumplen su objetivo: evitar un embarazo no deseado.