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Pap, Tipificación o Colposcopía ¿Cuál detecta mejor los cambios asociados al PVH en el cuello uterino?

19 de Noviembre del 2014

El papiloma virus humano (PVH) es un virus que tiene la capacidad de proliferar en la mucosa del cuello uterino. Por su capacidad de producir lesiones malignas en el cuello uterino tienden a separarse en dos grupos, de alto riesgo y de bajo riesgo (para producir cáncer). En total se han identificado más de 150 subtipos, unos 13 de ellos de alto riesgo.


Sólo entre el 5 a 10% de mujeres que han adquirido un PVH, la infección persiste y puede avanzar a lesiones pre malignas y algunas de ellas llegar a tener cáncer de cuello uterino.


Dado que los cambios en el cuello uterino son muy lentos y un virus tarda entre 10 a 25 años en ocasionar un cáncer en esta zona, la evaluación periódica ha demostrado detectar a tiempo sus cambios y permitir curar las lesiones antes de que sean muy avanzadas.


Así que la clave para no tener complicaciones en el cuello uterino es la vigilancia periódica.


Existen tres maneras de hacer dicha vigilancia: toma de muestra de pap periódico, tipificación de PVH o colposcopía.


¿Existe un método mejor que otro?


Acá lo explicamos:


El pap pretende detectar cambios en las células que se descaman del cuello uterino. No siempre logra hacerlo, en realidad lo logra en 6 de 10 muestras, así que tiene una baja sensibilidad la cual mejora repitiendo a intervalos cortos la toma de pap. Cuando sale alterado lo que se recomienda es hacer una colposcopía para corroborar si hay tejido alterado y tomar biopsia bajo guía colposcópica.


La tipificación detecta si hay actividad del ADN del PVH, y si la hay, si es de alto riesgo o de bajo riesgo para cáncer. El problema es que, al confirmar infección por PVH, no detecta si esta actividad está asociada o no a lesión del cuello uterino por lo que, el siguiente paso recomendado es realizar una colposcopía para corroborar si hay o no tejido alterado.


La colposcopía permite la visualización directa del cuello uterino 40 veces magnificada, de modo que al poner contrastes se destaquen las zonas del tejido que están alteradas. Al detectarse un tejido alterado a la colposcopía lo que sigue es tomar biopsia para ver si corresponde a una lesión premaligna y esto es independiente de si el pap está normal o alterado o si la actividad del PVH es alta o baja.


En suma, realizar la colposcopía periódica es el mejor método para hacer un seguimiento periódico del cuello uterino y detectar en etapas curables los cambios que puedan darse en el mismo.


Es por ello que en el Instituto Médico de la Mujer como parte de los estudios integrales incluimos a la colposcopía como el examen de rutina a realizar anualmente.