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Ejercicio y bienestar femenino ¿Qué factores limitan su beneficio?

03 de Diciembre del 2014

Se sabe que la actividad física ha demostrado disminuir la intensidad del dolor menstrual, de los cambios premenstruales, mejora la calidad ovulatoria y es parte del tratamiento del ovario poliquístico.


Con el ejercicio baja la actividad de la insulina, la cual cuando está muy elevada se asocia a ovarios poliquísticos. El ejercicio además eleva el cortisol y genera la liberación de endorfinas, ambas necesarias para la sensación de bienestar. Favorece la vasodilatación y con ello la mejor oxigenación de los tejidos. Finalmente favorece una buena relación músculo grasa


No obstante, algunas mujeres se dan cuenta que por más actividad física que realizan, estos beneficios no se notan. De hecho que la actividad física de por sí no puede lograrlo todo. Si no se tienen en cuenta algunos aspectos, los beneficios que supuestamente brinda el ejercicio al organismo quedan limitados y en algunos casos no hay ningún beneficio e inclusive, ciertos tipos de ejercicios pueden ser contraproducentes para el bienestar en general.


Los aspectos que se deben tener en cuenta para conseguir el máximo beneficio de la actividad física son los siguientes:


Alimentación.  Dejar de comer o hacer el ejercicio en ayunas puede afectar seriamente los tejidos.  Mantener una dieta balanceada en alimentos energéticos y estructurales es muy importante. Y dependiendo del tipo de ejercicio, antes y después del mismo hay que priorizar ciertos alimentos sobre otros.


En casos de ejercicio aeróbico es mejor una entrada más elevada de carbohidratos complejos. Pero si deseamos incrementar masa muscular es necesario un nivel más alto de proteínas.


Sueño. Dado los horarios extendidos de trabajo, mucha gente debe acortar las horas de sueño para hacer actividad física. Si se hace de noche es posible que se acuesten más tarde, doblemente agotados por el trabajo y el ejercicio en sí y si bien al comienzo puede tornarse relajante con el tiempo se asocia a fatiga física e intelectual.


Además el cuerpo necesita unas 8 horas de sueño para repararse adecuadamente. Acortar estos tiempos podría resultar en efectos contraproducentes para el bienestar a largo plazo.


 


Inconsistencia.  Si se concentra el ejercicio en pocas horas a la semana en lugar de distribuir como rutina los minutos de actividad física puede ser desgastante y atentar contra el físico en sí pues hay mayor probabilidad de lesiones. Una distribución consistente favorece la regeneración de los tejidos y es más beneficiosa a largo plazo.


 


Líquidos. Mantenerse hidratado es muy importante se tenga o no sed, mucho más al momento de hacer ejercicio. El mejor líquido hidratante es el agua, cualquier bebida que tenga algún grado de alcohol es más bien deshidratante y puede resultar contraproducente.


Falta de orientación.  No todos los tipos de ejercicios son buenos para todos y si no hay una información adecuada, la falta de preparación del cuerpo para cierto tipo de ejercicio expone a mayor riesgo de lesiones.


Si recién de adulto me decido por hacer ejercicio es necesario valorar mi capacidad de resistencia y si tengo o no problemas cardiacos.


Lo ideal es conversar con un preparador físico, informarme sobre que se acomoda más a mis necesidades y optimizar rutinas de acuerdo a mi necesidad y gusto individual.