Solicita una cita

ARTÍCULOS IMM

Dominancia estrogénica y tumores benignos en útero y mamas

04 de Marzo del 2015

El ovario es una glándula que no nace funcionando, si no que empieza a producir hormonas en la adolescencia, cuando se consigue la madurez funcional. Su rol principal es poder permitir tener un bebé mediante la ovulación.


No obstante antes de la ovulación produce concentraciones cada vez más altas de una hormona denominada estrógeno, la cual determina los caracteres propios de las mujeres y favorece la funcionalidad de los tejidos de la reproducción: permite el crecimiento del endometrio en el útero y el crecimiento de los conductos de la lactancia en las mamas.


Es en estos dos órganos donde existe una mayor concentración de receptores estrogénicos en sus células y tejidos y por lo tanto son los órganos que más se afectan tanto anatómica como funcionalmente por esta hormona.


Actualmente, por tendencias sociales donde es muy importante la realización personal, el rol esencial puramente biológico de la producción de estrógeno que es la ovulación y con ello la maternidad se ha ido postergando en años. Es habitual que una mujer de 18 años no esté pensando en la maternidad pero si cuando cumple 30 o más años.


De otro lado, se sabe que dosis altas y constantes de estrógeno pueden inhibir la ovulación de modo que los anticonceptivos de contenido hormonal han ido extendiéndose en su uso.


Es usual además consumir más granos cuyo contenido de fitoestrógenos es mayor. Es más, el tener más porcentaje de grasa en el cuerpo contribuye a mayor producción estrogénica fuera del ovario y es posible que ciertos cosméticos y otros derivados sintéticos actúen como xenoestrógenos o estrógenos externos.


Este mix de fuentes incesantes de estrógeno ha hecho que en esta época existan una especie de dominancia estrogénica, es decir, mayor concentración de esta hormona en las mujeres.


Esto de hecho puede producir en algunas un sobre estímulo sobre los tejidos con mayores receptores estrogénicos y desordenar su crecimiento a etapas más tempranas, con lo que se ha vuelto más usual identificar en los controles tumoraciones de tipo benigno en las paredes del útero (miomas), en el endometrio (pólipos) y en mamas (quistes y fibroadenomas).


¿Qué hacer? No alarmarse. Establecer qué tipo de tumoración es y proponer un manejo adecuado.


Si no ocasionan mayor molestia lo ideal es modificar otras fuentes externas de estrógeno, pues es inevitable en nuestra sociedad moderna el retraso de la maternidad. Esa fuente que es la principal no se puede evitar y además, plantear una vigilancia periódica adecuada.


Si hay molestias: dolor intenso, sangrados anormales en algunos casos es necesario retirar dichas tumoraciones. El manejo depende de la evaluación especializada que se realice.