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ARTÍCULOS IMM

¿Qué sucede con el peso de la mamá luego del parto?

15 de Abril del 2015

Los cambios en la parte anatómica y funcional a los que se somete una mujer durante el embarazo deben rápidamente retornar a la etapa de no gestación y esto se da muy rápido en el caso del útero pero no en otros tejidos que se modifican con las demandas del bebé.


Dichos cambios se dan justo cuando aparece la adaptación a las demandas del bebé por lo que para algunas mujeres dichas modificaciones pueden resultar muy estresantes.


El útero, luego de haber incrementado su peso 15 veces y su capacidad 500 veces retorna mediante contracciones motivadas por la lactancia y cambios involutivos en solo mes y medio nuevamente a su tamaño habitual intrapélvico y a pesar solo 70 gramos.


Los músculos del abdomen no involucionan por lo que al estirarse durante el embarazo pueden quedar más tiempo elongados.


Entre el bebé, la placenta, el líquido amniótico y la pérdida sanguínea durante el parto la mamá pierde bruscamente hasta 6 kilogramos.


Durante la primera semana y por la redistribución vascular que sobrepasa la capacidad de eliminación del riñón en muchas mujeres aparece una hinchazón paradójica que luego y poco a poco va cediendo. Esto motiva a mayor frecuencia urinaria. Luego de esa primera semana se perderá 2 kg más.


Así que si subió más de 8 kg de peso es posible que se necesiten algunas otras medidas para no quedarse en sobrepeso.


Esto también va a depender mucho del estado metabólico previo o del peso con el que se ingresó a la gestación.


Si se ha ganado entre 2 y 4 kilos “extra” a los 8 kg que el bebé y sus anexos explican es posible que sea suficiente con sólo evitar azúcares refinados,  e incrementar verduras y proteínas.


En algunas mamás entre el trabajo, la lactancia y los tiempos de sueño reducidos el ejercicio puede resultar imposible e incluso agotador. En este escenario solo redistribuir calorías es mejor que forzar a perderlas con el ejercicio.


Por ahí focalizar algún ejercicio para recuperar el tono muscular en el abdomen es algo deseable, en la medida de lo posible.


Si ha habido un historial de peso pre gestacional incrementado, tendencia al mismo o mucha ganancia de peso durante la gestación es posible que se necesite valorar algunos aspectos hormonales que comandan el metabolismo y dejarse orientar en cuanto a relación alimentos energéticos y estructurales. Y en el IMM podemos orientar a nuestras pacientes al respecto.