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ARTÍCULOS IMM

Dolor al Menstruar

05 de Junio del 2013

                                        ¿Qué alternativas tengo si no tolero o no quiero anticonceptivos?

Muchas veces, el dolor menstrual (dismenorrea) termina siendo muy perjudicial para la calidad de vida, pues en ocasiones, puede llegar a ser tan intenso que mes a mes se pierde todo un día de actividad óptima perjudicando todos los entornos: el personal, el familiar y el laboral o académico.
Si bien en la mayoría de chicas, con los años la menstruación se va a haciendo cada vez menos dolorosa, en otras, muy por el contrario se mantiene igual de dolorosa e inclusive empeora con el tiempo. Ya no se alivia con un analgésico o dos, si no que persiste.

Ante esta situación, al acudir al especialista, la primera sugerencia es comenzar a utilizar anticonceptivos. A algunas les cae de maravilla pero a otras, les ocasiona migraña, ánimo depresivo, irritabilidad, cambios en el peso, sangrados irregulares.

Doctor, no me caen bien los anticonceptivos ¿y ahora?....

La primera opción del especialista es bajar la dosis o recomendar otra marca. Si funciona bien, pero cuando los dejo ¡otra vez el dolor!
Esto sucede pues los anticonceptivos muchas veces actúan solo como sintomáticos, no corrigiendo la causa, por ello al dejarlos todo vuelve.

¿Por qué el dolor?

El útero es un órgano cuyas paredes son fibras musculares, entrelazadas de modo que al contraerse logren expulsar el contenido uterino (las glándulas endometriales si no hubo gestación o un bebé durante el trabajo de parto).

Entonces, si duele, ese dolor es un calambre muscular. Sabemos que los deportistas en tiempo extra comienzan a tener calambres pues ya no tienen energía que entre a los grupos musculares que están utilizando.
Pues muchas veces lo mismo sucede con el útero, y se acalambra por que la energía no entra a sus fibras musculares y si esto es severo, el dolor puede ser muy intenso. Para que la energía entre a un músculo necesita que ciertos grupos hormonales y ciertas vitaminas permitan su ingreso fácilmente.
La falta de energía en el tejido justifica otros síntomas asociados como cefalea premenstrual, fatiga premenstrual o antojos por dulces. Pero la solución no es comer más azúcar, sino equilibrar las sustancias que permiten que sea bien utilizada. Si bien existen otros factores anatómicos como la endometriosis que pueden dar dolor menstrual intenso, es más frecuente encontrar disbalances nutricionales por los nuevos estilos y formas de consumir los alimentos. Así que el dolor menstrual por disbalances nutricionales y/o hormonales metabólicos es más frecuente pero paradójicamente el menos buscado. Y buscar estos factores es una excelente alternativa a los analgésicos y/o anticonceptivos si éstos no son bien tolerados.
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