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ARTÍCULOS IMM

Bochornos intensos durante la menopausia

30 de Enero del 2013

 


¿Por qué no a todas?


Los ovarios son las únicas glándulas que no comienzan su producción hormonal al nacimiento si no más tarde en el inicio de la madurez física (adolescencia) y son las únicas glándulas que antes de entrar en la adultez mayor, dejan definitivamente de producir hormonas.


Su fin principal es crear las condiciones para la fertilidad y con ello permite o facilita que otros grupos glandulares trabajen bien durante la etapa fértil de la mujer.


Cuando los ovarios dejan de funcionar, la caída brusca de éstas hormonas sinceran otras deficiencias glandulares que estaban ocultas y pueden aparecer síntomas muy incómodos, entre ellos la sensación intensa de calor y sudoración intensa que dura pocos segundos y empeora con el calor o en situaciones de estrés.


Si bien es tentador asociarlo con la falta de función del ovario, no siempre es así, y la búsqueda de otros disbalances hormonales es lo ideal para poder proponer un manejo correcto.


La regulación de la temperatura corporal y la liberación de sustancias que producen la sobreproducción de sudor dependen no sólo del estrógeno, si no de otros reguladores hormonales y es normal que, así como el ovario cesa en su producción hormonal, con los años, otras glándulas comiencen a producir menos cantidad de hormonas y si muchas de ellas están deficientes, la asociación de síntomas es más probable.


Algunas pacientes no llegan con deterioro glandular múltiple y por lo tanto los síntomas están ausentes en la transición menopáusica, de ahí que, a pesar de que a estas mujeres también el ovario deja de funcionar, no aparecen los bochornos y esto refuerza la idea que no sólo la falta de estrógeno puede ser la causa de los bochornos.


Cuando gano peso con los años, es probable que sea porque estoy acumulando mucha azúcar convertida en grasa y con ello estoy haciendo una resistencia al trabajo de la insulina. Tener mucha grasa en el cuerpo, principalmente en la cintura, incrementa la probabilidad de bochornos.


De otro lado, se ha visto un deterioro en la producción de hormonas tiroideas con los años, si esto es así, la regulación metabólica se puede afectar sutilmente hacia una insuficiencia y con ello aparecer bochornos.


Ante el estrés, debo producir más cortisol, si no lo hago mi metabolismo no se acelera en respuesta a este estrés y entonces, baja mi respuesta metabólica y con ello pueden aparecer, mareos, palpitaciones y sudoración intensa tipo bochornos.


Todos éstos factores y otros disbalances que también suceden por errores nutricionales pueden contribuir a que presente o no un síntoma o que éste sea más intenso en algunas mujeres en relación a otras, aparte de la predisposición individual a padecerlos.


Es por ello que antes de decidir por una terapia que parece ser la única en todos los casos, es necesario un enfoque más integrador para hacer un manejo correcto.


En el IMM procuramos establecer la dinámica de las hormonas del metabolismo para decidir el mejor enfoque que no sólo alivie el  bochorno si no que prevenga otros riesgos a futuro.