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ARTÍCULOS IMM

Ser delgada pero metabólicamente obesa ¿Cómo afecta mi bienestar?

13 de Marzo del 2013

 


 


Por años se ha establecido que tener un peso normal para la talla es suficiente no sólo en el tema estético sino además para mantenerme en bienestar. De modo general se asume que el peso adecuado debe de estar cerca a lo que mido en centímetros menos 100. Así si mido 1.60 metros o 160 centímetros mi peso ideal es alrededor de 60 kilos.


Otra manera de averiguar mi peso adecuado es a través del Indice de Masa Corporal (IMC) cuyo rango de normalidad va de 20 a 25.


Se sabe que el sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo de ciertas complicaciones a diferentes edades como dolor menstrual, menstruación irregular, demoras en la fertilidad, complicaciones en la gestación (amenaza de aborto, diabetes gestacional, preeclampsia), bochornos en la menopausia, además de mayor riesgo de diabetes, hipertensión, infarto y algunos cánceres incluyendo el de mama.


Pero algunas mujeres, a pesar de tener el peso normal para la talla o un IMC en rangos de normalidad, tienen éstos síntomas y desarrollan mayor riesgo de complicaciones a futuro. ¿A qué se debe esto? Pues a que un gran problema con estos indicadores es que no pueden discriminar de modo adecuado, cuánto de este peso corresponde al músculo y cuánto al tejido graso.


Mediante diversos métodos se puede estimar el porcentaje de grasa corporal en mi cuerpo, y el ideal en las mujeres es de 18 a 28%. Así, muchas mujeres en la actualidad presentan un peso normal pero llegan a tener entre 30 a 40% de grasa en su cuerpo, lo que facilita la aparición de síntomas que son más comunes en las mujeres con sobrepeso.


Y esto porque se ha visto que al tener exceso de grasa y menos músculo, aparecen desórdenes metabólicos que hacen que los tejidos al querer utilizar adecuadamente la energía de los alimentos no logren hacerlo y funcionen mal, desarrollando un síntoma crónico que con el enfoque de tratamiento convencional no se resuelve y que se focalizan de modo frecuente en el área ginecológica como dolor al menstruar, infecciones vaginales recurrentes y otros como los mencionados arriba.


Y este tema no sólo es por falta de ejercicio, si no a veces es exceso de carga energética en los alimentos que llega cuando no se necesita y en otros casos es falta de capacidad de los tejidos de poder aprovechar la energía de los alimentos y termina almacenándose en forma de grasa. Y en otros casos es una combinación de todo lo mencionado arriba.


Es por ello que, en el IMM contamos con una analizador de la composición corporal, y no por un tema estético si no para entender cómo vamos a enfocar correctamente el tratamiento para no solo aliviar el síntoma, si no que, de modo más permanente corregir la causa básica de esa molestia crónica que parece nunca mejorar a pesar de seguir con todo lo que me indican.