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ARTÍCULOS IMM

DOLOR PÉLVICO CRÓNICO

22 de Agosto del 2012

En la ecografía no me encuentran nada, mientras tomo los antiinflamatorios me alivian pero luego me vuelve

¿Qué debo hacer?

Para muchas mujeres en dolor en la zona de los ovarios y el útero (la pelvis) es un tema de gran preocupación toda vez que sabemos que son órganos muy vulnerables a desarrollar tumores y quistes.

Cuando aparece por primera vez y se ve que no cede solo, al acudir al especialista la primera recomendación es una ecografía de la pelvis y al acceder a ella, el informe sugiere útero y ovarios de aspecto normal, pero “líquido libre” compatible con inflamación por infección.
Con este dato se inicia un ciclo de antibióticos y antiinflamatorios. Hay un alivio……..pero luego vuelve. Otro consulta para tomar una segunda opinión, otra vez el tratamiento parecido al primero y luego nuevamente el dolor está ahí.

Es posible que las opciones no pasen de ciclos repetidos de óvulos y antiinflamatorios al “no encontrar nada” en la ecografía.

¿Qué paso?

Pues si no cede con los antibióticos es porque la causa del dolor no es infecciosa. Y de hecho, no se encuentra nada anormal en la ecografía pues la causa del dolor tampoco es un tumor.
Otra es la causa y si bien son varias, como siempre vamos a sugerir la más común y que, lamentablemente, es la menos buscada.

Si bien existe la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) ocasionada por microorganismos transmitidos sexualmente y también existen tumoraciones en útero y ovarios que pueden ocasionar dolor, la característica de los dolores ocasionados por estos es que son permanentes. Es decir, están ahí las 24 horas del día.

Esto tiene sentido pues ni los microorganismos ni los tumores pueden decir “bueno son 10 de la noche, basta hoy de dolor…..mañana empezamos como a las 11”. Al ser procesos que alteran permanentemente la anatomía de los tejidos el dolor es permanente, así esté en reposo.

¿Entonces cuál es la causa?

Pues que en la pelvis no sólo hay útero y ovarios, si no que todo lo que rodea a estos tejidos son músculos. Y si, cuando los músculos duelen, el dolor es episódico, de intensidad variable, empeora durante el día y cede con el reposo y justo duelen los grupos musculares que están por encima de los ovarios. De ahí que muchas veces preocupe ese dolorcito en la zona de los ovarios lejos de la menstruación.
Es posible entonces que la actividad a la que me dedico focalice el dolor muscular que tengo en mi zona pélvica y por ello ahí es donde preferentemente me duele. Pero también es posible que otros grupos musculares duelan: la zona baja de la espalda por encima de los riñones, la nuca, etc, además de pequeños adormecimientos o calambres leves y ocasionales.

¿Por qué me duelen los músculos de la pelvis?

De hecho los músculos no deben doler con la actividad del día a día. Y cuando sucede, es porque la energía que permite que se contraigan sin dolor no entra adecuadamente.
Muchas veces éste déficit de uso eficiente de la energía de los alimentos se expresa en otros órganos y en el metabolismo en general. Así, al no metabolizar bien la temperatura central es baja y hay mucha sensibilidad al frío, el cabello se vuelve más frágil o las uñas y el intestino que tiene grupos musculares que permanentemente queman energía se enlentece y aparece estreñimiento.

¿Qué debo hacer?

En este caso lo ideal es hacer un correcto diagnóstico metabólico a través de análisis en sangre orientados a ello y luego, equilibrar el mismo reponiendo las sustancias en déficit y limitando las sustancias que podrían estar en exceso mediante reacomodos nutricionales y terapia suplementaria.
La ventaja de éste enfoque es que no sólo va a curar el problema del dolor pélvico, sino además, es posible que mejoren otros síntomas relacionados.