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ARTÍCULOS IMM

Mamografía Mitos y falsas verdades

03 de Abril del 2013

 


 


La mamografía es hasta ahora la mejor técnica de detección temprana de lesiones malignas en la mama, las cuales antes de convertirse en tumor, presentan variaciones sutiles denominadas microcalcificaciones, cuya detección es muy precisa con la mamografía digital directa o indirecta actualmente utilizada de rutina.


Y esta es su mejor verdad: hace que un tumor tan limitante, sea 100% curable al momento de su detección temprana. No habiendo otra forma de detectarlo en la actualidad que combinando de rutina mamografía y ecografía en mujeres de 40 a más años. Al menos con un control anual o bianual dependiendo de los riesgos individuales.


Como todo método diagnóstico, con cada mejora tecnológica que ha aparecido, ha hecho posible que los beneficios de detectar y curar un cáncer tan frecuente como el de la mama supere en miles de veces los riesgos de los tiempos de exposición a la radiación, los cuales han ido disminuyendo drásticamente.


Ahora en realidad, con las tecnologías digitales más innovadoras, la radiación es mínima y sin riesgos.


Así una serie de mitos con respecto a que su irradiación podrían ocasionar ciertos tipos de cánceres, principalmente el de tiroides, son simplemente eso: mitos y errores de comunicación.


La radiación a la tiroides a partir de una mamografía es muy pero muy baja, dado que no recibe directamente el haz de rayos X que es lineal y va directamente a la mama, la cual es de 0.005 miligray, que en términos prácticos equivale a sólo 30 minutos de radiación natural recibida por cualquier persona a partir de fuentes naturales como el sol.


Para la mamografía anual entre las edades de 40 a 80 años, el riesgo de cáncer de esta pequeña cantidad de radiación dispersa a la tiroides es muy pequeño (menos de 1 en 17,1 millones de mujeres examinadas)


Muchos hoax y falsos comunicados en redes sociales han expresado que durante una mamografía es necesario el uso de un protector de la glándula tiroides, lo cual es innecesario pues todos los mamógrafos cuentan con una placa que protege la glándula sin generar las distorsiones de imágenes ni alterando la exactitud diagnóstica que podría ocasionar un collarín de plomo en el cuello.


Dos mitos frecuentes sobre su utilización son que el examen es muy doloroso y que genera pequeños traumatismos en la mama que podrían generar tumores. En realidad, si lo realiza una persona acreditada y especializada, las molestias de la presión son mínimas sin generar dolor intenso, y  muchos menos genera traumatismos que a la larga podrían devenir en daños ni siquiera a corto plazo en la mama.


Así que el posponer o evitar la mamografía sobre la base de estos informes erróneos y mitos no es lo recomendable.


Lo que sí te recomendamos es que cuando decidas hacerte el examen te prepares adecuadamente: Procura que el examen sea una semana luego de terminado tu periodo. No utilices desodorantes, talco o loción bajo tus brazos, ni collares o cadenas. Si tienes implantes en las mamas infórmalo.


Recuerda que una gran verdad es que la mamografía ha logrado disminuir la incidencia de casos de cáncer de mama avanzado en los grupos de mujeres que se hacen pruebas de detección periódica y que el riesgo de tumoraciones, dolor intenso y lesiones a la mama son solo mitos y falsas verdades.