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ARTÍCULOS IMM

Anticonceptivos hormonales y no hormonales ¿Cuál debería preferir?

10 de Abril del 2013

 


Si bien el rol primordial de las mujeres en edad fértil es  precisamente el tener bebés, actualmente la planificación del número de hijos y en qué momento decidir ser madre son etapas que se deben planificar pues el entorno de la realización personal se ha convertido poco a poco en el rol primordial.


Para ello la medicina ha creado una serie de alternativas que permiten a la mujer de hoy planificar con mucha eficiencia su maternidad.


No obstante, y a pesar de la abundancia de métodos y vías de administración de los mismos, no todos los métodos son para todas las mujeres y al parecer algunos tienden a tener ciertas ventajas así como desventajas sobre otros.


Los anticonceptivos se dividen en dos grandes grupos: el primero son todos aquellos que actúan liberando hormonas parecidas a las producidas por los ovarios con lo cual impiden el estímulo del cerebro hacia el ovario y con ello inhiben la ovulación y anulan la posibilidad de embarazo.


Los anticonceptivos de contenido hormonal vienen en una serie de presentaciones: en tabletas para toma oral diaria, en inyectables mensuales o trimestrales, en forma de parches de una vez por semana, en anillos vaginales de una sola colocación al mes, en dispositivos subdérmicos que duran tres años o en dispositivos intrauterinos con un efecto que dura 5 años.


Existen dos métodos anticonceptivos que no contienen hormonas y que son muy conocidos: el preservativo y el dispositivo intrauterino de cobre (con o sin recubierta de plata) o más conocido como T de Cobre.


Los anticonceptivos de contenido hormonal tienen como principal ventaja que mientras se utilizan tienden a aliviar ciertos síntomas como el dolor al menstruar, disminuye la cantidad de sangrado y crean un pseudo ciclo regular. Inclusive algunos alivian los cambios premenstruales.


Los pueden utilizar tanto las mujeres que aun no han tenido embarazo como las que ya lo han tenido.


No obstante, como principal desventaja es que no siempre ocasionan estos beneficios si no muy por el contrario pueden ocasionar molestias como migraña, ánimo depresivo, irritabilidad, sangrados irregulares, incremento de peso, plenitud y dolor mamario.


Los anticonceptivos hormonales de utilizarse desde muy temprano y por mucho tiempo o en ciertos grupos de riesgo como nulíparas que empezaron la regla muy temprano o tienen más de 35 años sin hijos o nunca dieron de lactar, o que están en sobrepeso, triplican el riesgo de cáncer de mama.


Así, los métodos hormonales nunca deben iniciarse sin una evaluación adecuada del médico especialista para valorar si los beneficios superan a los riesgos.


De otro lado el preservativo, si bien no es socialmente muy aceptado, viene a ser muy adecuado, sobre todo en la mujer joven que es posible que aún no formalice con su pareja o pueda más adelante tener otras parejas, pues bien utilizado, no sólo previene el embarazo, sino además previene infecciones sexualmente transmitidas, entre ellos el virus papiloma humano asociado a cáncer de cuello uterino.


El dispositivo intrauterino (DIU) por sus características de ponérselo y olvidarse del mismo, ha resultado ser el método anticonceptivo más efectivo, muy por encima de cualquier método hormonal, por lo que su uso, muy accesible si ya se ha tenido bebé, debería ser priorizado, mucho más cuando su contenido hormonal es nulo.


El DIU bien colocado, no debería ocasionar molestias y la vigilancia periódica con su especialista garantizaría que algunas molestias que aparecieran no sean atribuidos erróneamente a su presencia.


En el IMM creemos que al ser la anticoncepción no necesariamente una mediación, sino una necesidad social, el uso del mismo debe ser siempre acordado luego de una adecuada evaluación y discusión con su especialista de confianza.