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ARTÍCULOS IMM

FITOESTRÓGENOS

03 de Julio del 2013

¿Una alternativa sin riesgos?


Los fitoestrógenos son sustancias que sin ser estrógeno actúan como tal, estimulando o inhibiendo la actividad de los receptores estrogénicos en las células del cuerpo.


Normalmente son constituyentes de muchos vegetales, siendo los que más lo contienen la soya y sus derivados, pero también se encuentran en otros granos como el arroz, lentejas, inclusive la manzana, la cerveza y el café contienen fitoestrógenos. Pero hay que tener presente que su concentración normal en estos alimentos es muy pequeña.


En la década de los 90 muchos investigadores notaron que las poblaciones con un consumo regular de la soya y sus derivados tenían menos problemas de síntomas con la menopausia, y menores tasas de aparición de cáncer de mama, osteoporosis y problemas cardiovasculares.


Con todo ello una serie de estudios llevados a cabo en laboratorios a nivel celular y de tejidos notaron que estos efectos eran posibles y apareció toda una industria de productos con alto contenido de fitoestrógenos, inclusive terapias para la mujer en menopausia como un sustituto “natural” a la terapia hormonal usualmente recomendada.


Leche de soya, embutidos bajos en grasa con sustitutos de proteína de soya, polvos de proteína de soya y medicación para la menopausia es común encontrar actualmente de venta libre o para recomendación.


Lamentablemente cuando todo esto estuvo disponible para nuestras sociedades con dieta occidental no se ha podido demostrar que los medicamentos a base de soya mejoren los bochornos, detengan la osteoporosis o disminuyan los infartos, tampoco que los alimentos con sustitutos de soya sean más beneficiosos.


¿Y esto por qué?


Lo primero es que, si bien nos encanta escuchar que existe una sola sustancia que nos puede traer bienestar y salud permanente a través de una pastilla mágica lo cierto es que ciertas poblaciones asiáticas llevan un estilo de vida más armónico en su conjunto en cuanto a nutrición balanceada y ritmos de actividad mental y física.


Aunque con la globalización esto se está perdiendo, pero cuando se mantenía, no era solo la soya si no todo el estilo de vida en su conjunto lo que les permitiría llegar a adultos con menos complicaciones. Y esto no solo se ve en Asia, también los hay en ciertas islas del mediterráneo donde la soya es prácticamente inexistente pero el estilo de vida es armónico.


Lo cierto es que como toda sustancia que tenga actividad hormonal estrogénica, si ya se encuentra con un tejido dañado podría empeorar su actividad tanto en el endometrio como en la mama, igual que sucede con los estrógenos de otras fuentes.


Así que si se consumen como parte normal de un alimento, y  con moderación los fitoestrógenos son seguros. Pero como todo lo que se consuma en exceso, podrían sobre estimular ciertos tejidos y no ser tan favorables. Así que rutinizar su consumo no es lo aconsejable.


Pretender que un alimento que ha sido manipulado para reemplazar sus constituyentes normales por derivados de soya sea mejor es algo que no ha podido demostrarse y si bien son productos de venta libre es mejor no sobre exponerse a ellos o consultar con un especialista antes de comenzar a ingerirlos de rutina.


Y casi con certeza los bochornos en una mujer u otros síntomas asociados al climaterio no son por falta de fitoestrógenos, hay que buscar la causa para un manejo correcto.