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ARTÍCULOS IMM

Dormir poco y alteraciones menstruales

14 de Agosto del 2013

Los seres humanos tenemos un reloj genético que nos condiciona a realizar actividades de día y a reposar durante la noche, el llamado ritmo circadiano.


Esto se consigue haciendo que durante el día muchas hormonas se eleven de modo que podamos estar activos y alertas y, durante la noche, estas hormonas de actividad disminuyen y permiten que otras hormonas se eleven para permitirnos reposar y reparar los tejidos que se dañaron durante la actividad del día.


Todos los tejidos están sometidos a este reloj genético y el ovario y su actividad no es ajena a ello.


Pero la vida moderna ha permitido que alarguemos artificialmente la luz del día y con ello nuestras actividades de socialización, mirar televisión o estudiar, e inclusive algunas actividades laborales nos obligan a acostarnos muy tarde casi de rutina, acortando las horas de sueño y con ello la oportunidad de mantener normales las actividades de los tejidos y la reparación de los mismos.


Esto no solo ocasiona fatiga, si no que incrementa el riesgo de sobrepeso, problemas cardiovasculares y diabetes. 


Y aparte de estos riesgos la alteración de los ritmos circadianos y la interrupción de la activación del reloj genético contribuye a que el ovario funcione mal al alterar el ritmo de producción de las hormonas cerebrales que comandan la actividad del ovario


Así, el ovario ya no recibe un estímulo rítmico y con ello se altera la producción de sus hormonas  las cuales van a afectar el crecimiento del endometrio, lo que condiciona ciclos menstruales de duración irregular, mayor intensidad de los cólicos menstruales y cambios en la cantidad y días de sangrado.


El acostarse tarde incrementa la actividad de la FSH y prolonga la primera etapa del crecimiento del óvulo. Al demorar la ovulación es más frecuente demorar la aparición de la menstruación prolongando el ciclo y haciéndolo irregular.


De otro lado, al haber mayor cantidad de estrógeno, las glándulas endometriales crecen un poco más y con ello pueden condicionar que los días o la cantidad del sangrado menstrual sea mayor. Y a mayor pérdida de hierro no sólo mayor riesgo de anemia, si no mayor cansancio y fatiga durante el día.


Al haber más tejido endometrial que expulsar, la intensidad de la contracción de los músculos uterinos es mayor y con ello hay más intensidad de los cólicos menstruales. Los mismos cólicos condicionan días de mal sueño, llevando a un círculo vicioso que afecta el bienestar de muchas  mujeres hoy en día.


En el IMM siempre recomendamos que, en la medida de lo posible, la mayoría de días que haya oportunidad el acostarse antes de las 10 de la noche e idealmente un poco antes ayuda enormemente a estar mejor. Si hay que estudiar o trabajo pendiente, mejor acostarse temprano y levantarse temprano.


La salud y el bienestar va más allá de medicamentos mágicos que alivian síntomas y no corrigen las causas y medidas como tener un sueño reparador pueden aliviar esas molestias ginecológicas que afectan el bienestar.