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ARTÍCULOS IMM

Úlceras en Cuello Uterino

04 de Septiembre del 2013

Es muy común escuchar a nuestras pacientes que alguna vez al acudir a su examen de papanicolau el especialista que la atendió le comentó que tenía una “úlcera” o “herida” en el cuello uterino y que necesitaba una cauterización o biopsia para determinar si no era una lesión premaligna.


Si me comentan que tengo una herida en el cuello uterino de hecho me voy a preocupar demasiado pues lo primero que me viene a la mente es cómo se hizo, qué la ocasionó.


En realidad, en el cuello uterino no todos los cambios que se ven son lesiones pre malignas, sino que también existen cambios que si bien tienen un aspecto que pareciera una inflamación no tienen un potencial de malignizarse y de hecho, no son úlcera o heridas.


Lo que pasa es que alrededor del orificio por el cual sale la menstruación en el cuello uterino existen glándulas que producen un moco que protege al útero de la flora bacteriana del canal vaginal. En algunas mujeres, estas glándulas están muy evertidas hacia la zona externa dando un aspecto rojizo que impresiona una ulceración pero que en realidad no lo es.


Por lo común estas glándulas están metidas en el canal del cuello uterino, pero en algunas mujeres estas glándulas ya de nacimiento están por fuera de esta zona y el nombre correcto a este aspecto es ectropión o erosión congénita.


Los partos también pueden forzar una eversión de estas glándulas y ocasionar una erosión secundaria en algunas mujeres.


En ambos casos estamos hablando de tejidos sanos que están fuera de su ubicación convencional.


La cauterización se reserva para aquel ectropión que se asocian a mucha mucosidad y con ello contribuye a la sensación de flujo intenso. Si bien no siempre es la causa de una infección recurrente, puede contribuir al producir más moco alcalino que favorece la proliferación de los microorganismos en el canal vaginal.


Lo ideal es que al momento de que el especialista le comente sobre una lesión en el cuello uterino es valorarla mediante colposcopia, como hacemos de rutina en el IMM, y así visualizar junto al especialista la lesión y saber qué tipo de lesión es y cómo debe manejarse correctamente.