Solicita una cita

ARTÍCULOS IMM

Detección temprana de cáncer de mama, ¿Autoexamen o mamografía + ecografía?

09 de Octubre del 2013

Lamentablemente el cáncer de mama sigue siendo el más frecuente entre las mujeres en el mundo pero felizmente, las múltiples campañas de sensibilización sobre sus penosas consecuencias están haciendo que más mujeres tomen conciencia de esta realidad y con ello, estén acudiendo a consulta especializada en el momento oportuno, cuando es curable.


Hay que recordar que el 95% de casos de cáncer de mama aparecen en mujeres SIN antecedentes de familiares cercanos que lo han padecido, así que todas las mujeres tienen riesgo.


Cuando hablamos de este cáncer inmediatamente lo asociamos con la presencia de un nódulo o “bulto” palpable en la mama.


De hecho, el autoexamen de mamas y su rutina correcta de realizarlo busca que la mujer conozca la textura de sus mamas y al conocerlas, si nota algo que no estaba ahí antes, acuda al especialista.


El autoexamen tiene muchas ventajas: no tiene costo, se puede hacer en casa y siguiendo las pautas básicas que están al alcance del buscador web o se accede a las guías en centros de salud, es una buena ayuda, sobre todo a aquellas mujeres que no pueden acceder fácilmente a otros estudios más precisos.


Pero el autoexamen tiene limitaciones. El más importante es que un nódulo para que sea palpable debe tener entre 15 a 20 mm de diámetro y esto dependiendo del tamaño de las mamas, que pueden limitar la palpación de los mismos.


Pero la mayoría veces que una lesión puede ser sospechosa de malignidad no necesariamente aparece como tumor, si no que inicialmente aparece como un grupo de micro calcificaciones sin nódulo palpable asociado. Y estas lesiones sólo son visibles mediante mamografía.


Así, la mamografía se ha convertido en un examen de rutina en toda mujer. Idealmente, si no tengo antecedentes familiares o mamas fibroquísticas,  la primera mamografía debo hacérmela a los 40 años. Si hay factores que incrementen el riesgo, empezar a los 35 años o según indique el especialista.


La primer mamografía no sólo me sirve para constatar que todo anda bien, si no que sirve como comparativo de base para los siguientes controles.


La mamografía puede estar limitada en su interpretación cuando el tejido es muy denso pues ahí no discrimina si hay o no nodulaciones.


Es por ello que ahora, se ha demostrado que independientemente como salga mi mamografía, lo ideal es combinarla en simultáneo con la ecografía, la cual detecta las tumoraciones y puede dar la sospecha de si su aspecto es quístico (mayoritariamente benigno) o sólido regular (fibroadenomas, la mayoría benignos) o sólido irregular (algunos malignos).


Otra ventaja de la ecografía es que puede detectar nodulaciones antes de que tengan suficiente tamaño para ser palpables, entre 4 y 10 mm.


La ecografía es el estudio de elección en la mujer a cualquier edad, pero luego de los 35 a 40 años, combinado con la mamografía es lo ideal.


Así, si tenemos acceso a un centro especializado, la vigilancia ideal de que no hay cambios en las mamas es combinando estos dos estudios.