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ARTÍCULOS IMM

EL PAPILOMA VIRUS HUMANO

01 de Mayo del 2013

Cuando buscamos información en internet sobre el papiloma virus humano (PVH) la mayoría de cosas que encontramos son muy alarmantes y realmente hacen entrar en pánico a cualquiera. Y es que todo apunta a que si una mujer lo adquiere si o si está condenada a padecer cáncer de cuello uterino y que su pareja la ha contagiado de un modo reciente.

Probablemente la intención de la mayoría de comunicaciones es que ninguna mujer se descuide en su examen anual ginecológico pues lo que sí es cierto es que el cáncer de cuello uterino es el más frecuente entre las mujeres de nuestro país, seguido del de mama. Y toda mujer que ya inició la vida sexual está en riesgo.

Pero, cuando se adquiere el papiloma virus ¿Es cierto que mi pareja actual me ha contagiado?, ¿ya es una condena al cáncer? La respuesta a estas preguntas no siempre es si.

La mayoría de seres humanos día a día convivimos con millares de bacterias y virus que son parte de nosotros sin saberlo, y la mayoría de veces en concentraciones que no ocasionan molestia alguna.
Desde que nacemos, cada contacto que tenemos con el ambiente y las personas que nos rodean adquirimos bacterias y virus para nuestra piel, y todas nuestras mucosas (respiratoria, digestiva, urinaria, vaginal).

Así, si no queremos tener virus respiratorios tendríamos que dejar de respirar, si no queremos tener bacterias que nos ocasionan caries tendríamos que dejar de masticar, etc.

Lo cierto es que cuando se inicia la vida sexual es cuando hay muchas probabilidades de adquirir un PVH que normalmente el varón no sabe que lo tiene. Los PVH son virus con una extremada variabilidad o sub tipos, más de 150 y se encuentran en diferentes zonas de nuestro cuerpo.
La infección por PVH en la zona genital es muy común y se estima que a lo largo de la vida 75 a 90% de las personas lo tendrán en algún momento. Así que más que un virus extraño que usualmente no vive con nosotros, el PVH es un residente habitual. No como otros, el del VIH por ejemplo, o el de la hepatitis.

Lo cierto es que la mayoría, ni siquiera sabrán que lo tienen y no les ocasionará ninguna molestia ni ninguna lesión (estado de portador). En este punto, el saber si lo tengo o no, sólo genera angustia y crisis en las relaciones personales que no siempre es justificado, pues puedo tener el virus latente desde mi adolescencia y recién expresarse en la actualidad.
Esto es porque la proliferación viral se ve muy limitada si existe un adecuado sistema inmune o de defensa.
Lamentablemente mantener siempre un buen sistema de defensa depende de cuan balanceada esté mi nutrición, mis ciclos de sueño, los niveles de estrés a los que me someto y puede variar en el tiempo y es por ello que se deben hacer evaluaciones periódicas idealmente anuales combinando la colposcopia y el papanicolau.

Si el sistema de defensa es deficiente o el tipo de virus es muy agresivo, es posible desarrollar infecciones sub clínicas (cambios pre cancerosos o displasias) o infecciones clínicas ya sean benignas (condilomas o verrugas genitales) o malignas (cáncer de cuello uterino).
La colposcopia puede identificar los cambios pre cancerosos 5 a 10 años antes de que se conviertan en una lesión establecida, dando oportunidad para tratar de modo mínimamente invasivo a estas lesiones (mediante cauterización y/o conizaciones).


¿Cómo me mantengo protegida de éste riesgo?

Primero: relaciones sexuales seguras. Tener una pareja estable, utilizar preservativo de rutina.

Segundo: control periódico mediante colposcopia y papanicolau.

Tercero: mejorando el sistema de defensa. Balanceando nutrición y metabolismo. Y en este tema en el IMM somos expertos en una manejo interdisciplinario que no sólo mejora el sistema de defensa para el área ginecológica si no que permite evitar infecciones recurrentes en otras áreas del cuerpo.