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ARTÍCULOS IMM

EDAD Y FERTILIDAD

22 de Enero del 2014

Se sabe que las mujeres a más años de edad tienen menos probabilidades de quedar gestando.


Así, las probabilidades de que una mujer quede embarazada por grupos de edad es el siguiente: Entre los 20 y 24 años es de 86%, entre los 25 y 29 años es de 78%, entre los 30 y 34 años es de 63%, entre los 35 y 39 años es de 52%, entre los 40 y 43 años es 26%, entre los 43 y 49 años es menos del 5%.


El declive de la capacidad fértil comienza alrededor de los 30 años y se hace más acentuado por encima de los 35 años.


Si bien a toda edad la mayoría de mujeres tienen bebés saludables. Luego de los 35 años, la proporción de mujeres que experimentan infertilidad, abortos espontáneos o complicaciones en el embarazo o con el bebé incrementa de modo significativo.


Así, desde el punto de vista puramente biológico es mejor tratar de tener los embarazos antes de los 35 años.


Las razones de por qué existe un deterioro de la capacidad fértil de una mujer con la edad van principalmente por dos hechos.


El primero es porque las mujeres nacen con una reserva predeterminada de óvulos. Este factor cuantitativo es inevitable de reprogramar y por ello las edades de menopausia pueden ser a temprana edad si la reserva con la que se nace es pequeña.


Este hecho es inevitable y con los medios actuales imposibles de predecir cuándo se va a dar el deterioro severo en cada caso individual.


El segundo hecho va por el tema de que a más años más oportunidad de daño metabólico. Con el tiempo hay desórdenes nutricionales y en estilo de vida, la carga de estrés y los retos del día a día pueden agotar la respuesta metabólica y con ello la calidad ovulatoria.


El acúmulo de energía en forma de grasa corporal va aumentando con la edad por estos daños metabólicos lo que promueve un ambiente menos favorable para una óptima ovulación e implantación del embrión.


La proporción en cuanto a una persona en particular influye para tener demoras en la fertilidad es muy variable, pero lo cierto es que el segundo hecho es posible de modificar y equilibrar de modo que a pesar de una reserva ovárica parcialmente disminuida tengamos un ambiente metabólico lo más favorable posible.


En el IMM procuramos siempre corregir estos disbalances antes de proponer otras técnicas de reproducción asistida que sólo fuerzan el encuentro del óvulo con el espermatozoide no logrando siempre óptimos resultados pues no se intervino sobre el factor modificable que es el disbalance metabólico.