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ARTÍCULOS IMM

Ejercicio y salud femenina... Mucho es malo, poco es malo

05 de Febrero del 2014

En términos generales sabemos que la actividad física contribuye a mantener el bienestar de todo el organismo y la actividad física de rutina contribuye a disminuir riesgos de salud serios como obesidad, diabetes, hipertensión e infartos.


La actividad física también tiene un impacto directo sobre la actividad hormonal del ovario y por lo tanto influye sobre los múltiples patrones que se relacionan a la producción de estrógeno y progesterona, llámese menstruación, dolor pélvico, fertilidad, densidad ósea.


La falta de actividad física aunado a un exceso de ingesta energética va a contribuir a mayor actividad de la insulina.


La insulina alta incrementa la producción de andrógenos por parte del ovario y con ello altera el patrón ovulatorio contribuyendo de modo significativo en las demoras en la ovulación y por ende contribuye a demoras en conseguir un embarazo.


De otro lado, esta demora en la ovulación prolonga el ciclo menstrual en sí haciendo que el patrón de menstruación se altere volviéndolo irregular, sobre todo alargando los ciclos.


El útero es un músculo y la dinámica de la contracción y relajación puede verse afectada por los cambios en los patrones hormonales, dominando el estrógeno en relación a la progesterona y con ello favorecer los cambios en el estado de ánimo de modo premenstrual y a mayor dolores cólicos durante la menstruación.


Así que una actividad física de rutina contribuye a tener una mejor ovulación y con ello mejor fertilidad, ciclos más regulares y menos dolorosos, así como menores variaciones en el estado de ánimo.


Pero en casos de mujeres de alto entrenamiento, sobre todo las denominadas deportistas de élite con rutinas extenuantes de ejercicio pueden tener un efecto deletéreo en la actividad del ovario y suprimir por completo la ovulación.


En este caso, no sólo aparece amenorrea o ausencia total de menstruación si no que, como es obvio, sin ovulación la probabilidad de embarazo es muy baja o casi nula y los patrones de reabsorción ósea están incrementados con lo que el riesgo de osteoporosis a edades tempranas es mayor.


¿Cuánto ejercicio es bueno? De hecho la actividad moderada de rutinas cortas no extenuantes al menos 3 veces por semana durante el día es muy importante. Como la actividad de las hormonas femeninas es mayor durante la noche, el ejercicio durante la noche no es lo recomendable, si no mejor en las mañanas.


En el IMM sabemos que un equilibrio entre nutrición, metabolismo y estilo de vida garantizan un bienestar sostenido en nuestras pacientes de modo integral.