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ARTÍCULOS IMM

Vaginosis recurrente y neoplasia cervical

12 de Febrero del 2014

La vaginosis bacteriana es la infección de la zona íntima más común en la mujer joven. Se caracteriza por la pérdida de la bacteria protectora predominante normalmente en la flora vaginal, los lactobacilos, dando paso a una sobre proliferación de bacterias como Gardnerella y otras. Estas últimas modifican el pH haciéndolo menos ácido y más alcalino y favorecen síntomas como flujo con olor cargado.


La mayoría de veces la infección debería darse muy ocasionalmente (menos de una vez al año) cuando ciertas condiciones la favorecen y su resolución debería de darse sin problemas con un ciclo de 7 a 10 días de óvulos.


Pero cuando la infección vuelve luego de haber cumplido el tratamiento sugerido y se repite al menos 3 veces en el año estamos ante una vaginosis bacteriana recurrente.


La neoplasia en el cuello uterino tiene una etapa localizada que se denomina intraepitelial y tanto estas formas localizadas como el cáncer establecido tienen como factor asociado la persistencia de una infección por papiloma virus humano.


Sabemos que si bien más del 90% de mujeres por debajo de los 25 años van a tener en algún momento la infección por PVH, sólo en un 5% esta infección persiste y esta persistencia es el pre requisito para la progresión  a lesiones intraepiteliales y esta infección por PVH puede terminar en una lesión maligna sólo si el sistema inmune no es capaz de aclarar o eliminar el virus.


Si existe un sistema inmune alterado, lo está no sólo para el virus si no para otros agentes infecciosos como las bacterias causantes de la vaginosis.  Y este sistema inmune como está crónicamente alterado, favorece la infección recurrente por las bacterias y además la persistencia de la infección por PVH.


Como la infección por PVH NO genera síntomas de ninguna clase, el hecho de padecer un flujo crónico de olor cargado que recurre muchas veces en el año es el principal indicador en cuanto a síntomas de riesgo de que mi sistema inmune esté deficiente.


Si bien el tratamiento con antibióticos a los cuales las bacterias sean sensibles es muy importante, de hecho el antibiótico no corrige la deficiencia del sistema inmune y las terapias deberían orientarse a mejorar dicho sistema.


Así que  tener un flujo crónico que recurre a pesar de los óvulos o pastillas recomendadas no debe motivar la búsqueda el especialista que recomiende el óvulo mágico que resuelva esta cronicidad pues no hay. Esta condición debe ser una alerta para que la paciente que lo padece tenga alternativas donde se busque cómo corregir la actividad del sistema de defensa que es lo que planteamos como enfoque central en el IMM.