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ARTÍCULOS IMM

Terapia hormonal estrogénica y menopausia, en quienes sí y en quienes no

19 de Marzo del 2014

 


Sabemos que la menopausia es un estado natural e inevitable en toda mujer que señala el término definitivo de la etapa fértil o reproductiva caracterizada por la ovulación y la menstruación.


Pero esta etapa no aparece de la noche a la mañana si no que es un cambio progresivo en la mayoría de mujeres. Se da en promedio entre los 45 y 50 años y cuando aparece, algunas mujeres experimentan síntomas que pueden afectar su calidad de vida de modo leve o muy intenso.


Cambios en el estado de ánimo, sofocos y calores bruscos (bochornos), mayor tendencia al sobrepeso, dolor muscular y/o articular difuso y otros han sido atribuidos a esta etapa de cambio.


Como estos cambios se dan muy cerca con la disminución de la actividad del ovario y por ende, de la producción del estrógeno, tradicionalmente se ha asumido que es la falta de estrógeno lo que ocasiona los síntomas y que reponerlo es el manejo adecuado.


Pero lo cierto es que no siempre es así, pues los síntomas puede deberse también a la insuficiencia que con los años aparece en otras glándulas que también pueden afectar el estado de ánimo, la tendencia al sobrepeso y ocasionar dolores musculares y/o articulares.


El sobrepeso de por sí puede ocasionar menos tolerancia al calor y sudoración mayor, así que si se entra en la menopausia en sobrepeso esto también contribuiría a la intensidad de los síntomas, sobre todo al bochorno.


¿Cómo enfocar que pacientes necesitan estrógeno y quienes no?


Lo primero que se debe hacer es individualizar el enfoque de manejo.


Valorar si hay otros factores que pueden contribuir a los síntomas como el estilo nutricional, los ritmos de sueño y vigilia, la actividad de las glándulas del metabolismo. Procurar intervenir primero sobre estos factores y equilibrarlos.


Si a pesar de que estos factores ya fueron equilibrados persisten algunos síntomas, principalmente los bochornos, es posible valorar la terapia hormonal estrogénica.


Acá es importante valorar si hay algunos riesgos que pueden empeorar con los estrógenos, principalmente la densidad mamaria. Si la mama es muy densa a la mamografía es necesario valorar con la paciente tipo de terapia a utilizar, tiempo de uso y frecuencia de seguimiento.


En el IMM no consideramos a la terapia estrogénica como de primera línea porque si bien a todas las mujeres se les agota el estrógeno, no todas desarrollan síntomas y es posible que las que lo desarrollan sea por otros factores como los arriba mencionados y no necesariamente la falta de estrógeno.