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ARTÍCULOS IMM

Estrés crónico e infección vaginal recurrente

02 de Abril del 2014

Sabemos que el estrés es una respuesta normal del cuerpo que permite que nos defendamos de una situación que percibimos como amenazante para nosotros. Esta respuesta es natural y necesaria para nuestra supervivencia.


Un evento que consideramos estresante de modo agudo hace que el cuerpo libere sustancias de respuesta rápida y con ello aparece sudoración, los ojos se nos dilatan, el corazón late más rápido, la piel se torna rubosa. Este evento estresante puede no siempre ser malo. Un beso apasionado de alguien que queremos puede también ocasionar estos cambios.


Los cambios que genera el cuerpo están muy bien adaptados para permitirnos enfrentar y sobrevivir a las amenazas de corto plazo, pero si el agente estresante se mantiene por un tiempo indefinido, puede ocasionar un “agotamiento” de nuestras reservas y con ello generar una serie de amenazas a nuestro bienestar.


Uno de los primeros sistemas en afectarse, es el sistema inmune o de defensa. En realidad, el estrés crónico provoca principalmente inmunodepresión o menos actividad del sistema inmune. Y es la inmunidad mediada por linfocitos (especie de células soldado) la que más se afecta.


La flora microbiana que habita normalmente en el canal vaginal es muy susceptible a la inmunidad mediada por células y si esta disminuye es posible condicionar un ambiente favorable para la proliferación exagerada de los hongos (cándida) y bacterias (vaginosis).


Si bien otros factores pueden afectar el sistema inmune, como la carga de azúcares en la dieta, el agotamiento glandular que se da con los años, un factor moderno que contribuye a afectar el sistema inmune son las condiciones modernas de estrés crónico que nos imprime la sociedad actualmente.


Es conocido que ante un examen muy importante, viajes prolongados o eventos como bodas u otros que generen estrés agudo aparezcan infecciones, las cuales tienden a resolverse con un pulso corto de antimicrobianos en forma de óvulos o cápsulas y no regresar tan pronto.


El problema radica cuando el evento considerado estresante se prolonga en el tiempo, sea éste personal, laboral o académico. Con ello la respuesta de mi cuerpo al estrés cada vez puede ser peor y esto generar una recurrencia a corto plazo de la infección.


Si bien en estos casos es importante evaluarse con un especialista y recibir el tratamiento antimicrobiano adecuado, es importante valorar si hay cambios en las exigencias del día a día que podrían contribuir a este y a otros síntomas.


De ser así, tomar medidas que favorezcan la relajación del cuerpo y de la mente son tan importantes como equilibrar nutrición y metabolismo.