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Dolor al menstruar: Factores que lo pueden empeorar.

04 de Junio del 2014

El dolor con la menstruación es extremadamente frecuente durante los primeros años de la menstruación, 8 de cada 10 mujeres menores de 18 años lo van a padecer, pero luego de los 25 años, en la mayoría ya no está.


En algunas mujeres este dolor no sólo persiste, si no que en muchos casos se incrementa en intensidad. En estos casos es altamente sospechoso que, más allá del ciclo hormonal ovárico mensual y una predisposición individual, con el tiempo se pueden haber añadido otros factores que motiven el empeoramiento del dolor.


Lo primero que debe de hacerse es descartar algún cambio anatómico evidenciable por colposcopía y ecografía y hacer el manejo en base a los hallazgos.


No obstante es posible que no existan alteraciones y en este caso no quiere decir que todo esté normal, sólo nos dice que la causa del dolor no es anatómica o motivada por algún tumor o quiste.


Cuando todo sale normal al examen especializado es posible aún que haya un cambio anatómico, que se trate de una endometriosis, que es cuando el endometrio que normalmente está en la parte central del útero se implanta en la superficie externa del útero y de los ovarios.


Esto solo se puede saber a través de una laparoscopía, un examen que se hace bajo anestesia. En la mayoría de casos, hacer el esfuerzo de buscar otros factores antes de llegar a la intervención es lo deseable, salvo que la sospecha sea muy alta.


Los otros factores son los que participan en la contracción muscular y en el umbral del dolor. Las paredes del útero es solo músculo y el dolor menstrual es básicamente una contractura muscular.


Un gran porcentaje de dolores menstruales son por insuficiencias hormonales. La deficiencia de hormonas tiroideas es un factor que se sospecha poco pero que contribuye a ser la causa de muchos dolores menstruales.


Hay que sospechar de esta deficiencia cuando además existen otras molestias como intestino lento, fatiga fácil, dolores en otras zonas del cuerpo sin causa física aparente.


Otras insuficiencias son nutricionales y acá, la combinación de falta de buenas concentraciones de hierro, vitamina D y complejo B pueden estar asociados al empeoramiento en la intensidad del dolor.


El hierro es crítico para la mecánica de contracción y relajación sin contracturas y una insuficiencia de éste en los tejidos contribuye al dolor. Si hay sangrado abundante y poca ingesta de fuentes de hierro es posible esta insuficiencia.


La vitamina D favorece el aprovechamiento de la energía por el músculo y el complejo B estabiliza la actividad de los nervios que comandan la contracción muscular de ahí su importancia.


Otro factor nutricional es la dominancia de omega 6, un aceite pro inflamatorio, a expensas de deficiencia de omega 3, el antiinflamatorio más potente que tiene la naturaleza.


Buscar todos los factores que pueden contribuir al empeoramiento del dolor menstrual es el enfoque que promovemos para llegar a tener un impacto sostenido en el bienestar que busque corregir la causa y no sólo aliviar el síntoma.